lunes, 29 de febrero de 2016

Cadenas de Paz

Viajando por este país me empape de frió

El frió de los edificios, el frió de los carros, el frió de las cosas, el frió de las personas…

Palabras que se convierten en cadenas, cadenas frías que hacen a la gente fría.

Nadie está feliz, ni aquellos que poseen cadenas de oro, el frió es el mismo, sin compasión y nos marca a todos la piel.

Nuestros cuerpos nos muestran esas marcas, en los ojos sin luz, en los brazos marcados, en aquellas sonrisas que entristecen.

A veces intento quitarles las cadenas a otras personas, pero no puedo, si apenas puedo moverme por el peso de mis propias cadenas. Son tan mías que si intento quitármelas, me arrancaría la piel y hasta los sentimientos que tengo en este cuerpo.

Mis cadenas pesan, porque en ellas llevo el peso de personas que se aferran a mí, unos creen en mí, otros simplemente están y desaparecen,  otros mueren en ellas, no sé cuánto peso podre resistir.

Mis palabras se convierten en frías cadenas, frías cadenas que todos utilizan a diario.

Soy un cuerpo de cadenas, soy La Paz, a la que todos se aferran.